Nueve datos que evidencian la magnitud de la vulneración del derecho a la vivienda y la urgencia de respuestas estructurales en España
La dimensión humana de la crisis social provocada por las dificultades para disfrutar de una vivienda en España es inabarcable. Sin embargo, hay cifras que ayudan a entender la magnitud de esta masiva vulneración de derechos humanos, que pone en cuestión el ejercicio cotidiano de otros derechos fundamentales para millones de personas.
“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”, recoge el artículo 47 de la Constitución Española. No obstante, a pesar del avance que supuso en abril de 2023 la aprobación de la primera Ley estatal por el derecho a la vivienda en democracia, acceder a un hogar se ha convertido en un reto cada vez más difícil.

A continuación, nueve datos que evidencian la gravedad de la situación y la urgencia de que las políticas públicas pasen del papel a la realidad.
1. Más de 500.000 desahucios en una década
En 2024 se registraron 27.564 desahucios, según cifras del Consejo General del Poder Judicial, con un ligero aumento respecto al año anterior. Tres de cada cuatro se produjeron por impagos de alquiler.
En la última década, más de medio millón de familias han sido obligadas judicialmente a abandonar su vivienda. Si ampliamos el periodo desde 2008, según datos de la PAH, la cifra supera el millón.
El denominado “escudo social”, aprobado en 2020 y prorrogado anualmente, ha evitado el desahucio de más de 70.000 familias, según el Observatorio DESCA. Aunque útil, depende cada año de la voluntad política y no sustituye a reformas estructurales que garanticen una vivienda digna de forma permanente.
2. El precio de la vivienda sube más rápido, especialmente el alquiler
Desde 2013, el precio de la vivienda no ha dejado de crecer, tanto en compra como en alquiler. Si en 2024 el incremento rondó el 11%, en 2025 habría superado el 16%.
El precio medio de una vivienda de 80 metros cuadrados pasó de 130.000 euros en 2015 a 200.000 en 2025, un aumento superior al 50%. En el mismo periodo, los alquileres llegaron a duplicarse, creciendo hasta un 100%, muy por encima de salarios, pensiones e IPC.
3. Sobreesfuerzo para una de cada siete personas
El último informe FOESSA cifra en 6,8 millones (14% de la población) las personas que realizan un sobreesfuerzo económico para mantener su vivienda.
El 20% de los hogares con menor renta destina más del 70% de sus ingresos al pago del alquiler o la hipoteca, lo que reduce drásticamente su capacidad para cubrir otras necesidades básicas.

4. Un millón de personas vive en infraviviendas
La red EAPN España señala la vivienda como un factor clave de pobreza y exclusión social. Según Cáritas, un millón de personas vive en infraviviendas y cerca de 3,5 millones lo hacen en condiciones de hacinamiento.
5. Casi cuatro millones de viviendas permanecen vacías
Según el INE, 3,8 millones de viviendas —cerca del 15% del total— estaban vacías a comienzos de 2021. Encuestas posteriores indican que alrededor del 40% lleva más de cinco años sin ocuparse.
Este contraste —personas sin vivienda adecuada frente a millones de inmuebles vacíos— subraya las disfunciones estructurales del mercado.
6. Una generación que no puede emanciparse
La edad media de emancipación en España supera ya los 30 años, casi cuatro por encima de la media europea, según Eurostat.
En 2025, el Consejo de la Juventud alertó de que solo el 15% de la juventud vivía fuera del hogar familiar, mínimos históricos que evidencian un bloqueo generacional sin precedentes.
7. La presión del turismo en zonas tensionadas
En regiones altamente turísticas como Islas Baleares, el precio medio del metro cuadrado de segunda mano alcanzó en 2025 los 5.000 euros, casi el doble de los máximos de la burbuja de 2007.
En numerosas localidades, hasta la mitad de las viviendas se destinan a uso turístico, según datos del Banco de España. El resultado: trabajadores obligados a residir en caravanas, furgonetas o alojamientos temporales ante la imposibilidad de acceder al mercado formal.
8. ¿Inversión o derecho?
Una de cada tres viviendas adquiridas en el primer trimestre de 2025 se compró sin hipoteca, un nivel que no se veía desde 2014. En 2022, la proporción era de una de cada cuatro.
El aumento sugiere un mayor peso de compras con fines de inversión, tanto por empresas como por particulares, reforzando la tensión entre la vivienda como activo financiero y la vivienda como derecho humano.
9. La principal preocupación ciudadana
Según las últimas encuestas del CIS, la vivienda es el principal problema del país para más del 40% de las personas consultadas. El Eurobarómetro muestra que más de la mitad de la población considera que la política de vivienda debe ser una prioridad presupuestaria de la Unión Europea.
La crisis de la vivienda en España no es solo una cuestión económica, sino un desafío democrático y de derechos humanos. Las cifras hablan de desahucios, precios desorbitados y generaciones bloqueadas. Pero también revelan una creciente resistencia social que exige que el derecho a la vivienda deje de ser una promesa constitucional y se convierta en una realidad tangible.


