Un nuevo informe de HelpAge International y Amnistía Internacional documenta el impacto devastador del bloqueo israelí en la salud física y mental de las personas mayores en el Territorio Palestino Ocupado.
La resistencia cotidiana de las personas mayores en la Franja de Gaza se libra hoy en condiciones extremas. Un nuevo estudio de HelpAge International y Amnistía Internacional revela una crisis de salud física y mental ampliamente desatendida, resultado directo del bloqueo continuo impuesto por Israel a la ayuda humanitaria y a los medicamentos esenciales en el Territorio Palestino Ocupado.

La investigación documenta cómo la escasez de alimentos nutritivos, atención médica y alojamiento adecuado ha empujado a miles de personas mayores a situaciones inhumanas. Muchas se ven obligadas a saltarse comidas para que otros integrantes de sus familias puedan alimentarse o a racionar medicamentos indispensables para tratar enfermedades crónicas. Para quienes han sido desplazados internamente desde octubre de 2023, la falta de servicios básicos tras múltiples desplazamientos ha provocado daños severos y acumulativos a su salud y bienestar.
El informe de HelpAge, basado en encuestas a 416 personas mayores, subraya que tres de cada cuatro viven hoy en tiendas de campaña, con condiciones que deterioran su salud y su intimidad; casi ocho de cada diez han sido desplazadas más de tres veces; y dos tercios han reducido o interrumpido tratamientos por la falta de medicamentos. La inseguridad alimentaria es crítica y la tensión emocional—tristeza, ansiedad, soledad e insomnio—afecta directamente la nutrición y la supervivencia.

Amnistía Internacional advierte que estas privaciones no son colaterales: constituyen un patrón de sometimiento a condiciones de existencia degradantes. La organización insiste en que las autoridades israelíes deben levantar de inmediato y sin condiciones el bloqueo, permitir la entrada sin trabas de suministros esenciales—medicinas, alimentos y materiales para refugios—y garantizar el acceso efectivo a la atención sanitaria.
Mientras el invierno agrava las condiciones en los campamentos y se restringe el trabajo de organizaciones humanitarias, las personas mayores continúan resistiendo en silencio. Sus derechos y necesidades, recuerdan las organizaciones, no pueden seguir siendo invisibles.


