Un llamado global para romper el silencio, fortalecer políticas basadas en evidencia y garantizar justicia y sanación para todas las víctimas
Cada 18 de noviembre, Europa y decenas de países alrededor del mundo se unen para conmemorar el Día para la Protección de los Menores contra la Explotación y el Abuso Sexual, una iniciativa impulsada desde 2015 por el Consejo de Europa bajo la campaña #EndChildSexualAbuseDay. Este día busca romper el silencio, combatir el estigma y generar una conversación global para prevenir uno de los delitos más atroces: la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes.
Las cifras revelan una realidad que exige resistencia colectiva y políticas públicas firmes. De acuerdo con UNICEF, 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 7 niños sufrirá abuso o explotación sexual antes de cumplir los 18 años. Para 2025, el énfasis internacional se centra en fortalecer políticas basadas en evidencia científica, capaces de reforzar los mecanismos de prevención, atención y justicia.

El llamado internacional: datos coherentes, políticas basadas en ciencia
En una declaración conjunta, Maria José Castello-Branco (presidenta del Comité de las Partes del Convenio de Lanzarote) y Saskia Kluit (presidenta de la Comisión de Asuntos Sociales, Salud y Medioambiente del Consejo de Europa), advirtieron que pese a los avances legales y de sensibilización, la falta de datos consistentes sigue siendo uno de los mayores obstáculos para garantizar una protección efectiva.
“Diseñar leyes, políticas y prácticas para prevenir y responder a la explotación sexual infantil exige información robusta y coherente. Sin datos, las víctimas permanecen invisibles”, señalaron.
Un problema global agravado por desigualdades y crisis
La violencia sexual infantil no distingue fronteras. En todo el mundo, menores son víctimas de explotación, abuso y prácticas violentas tanto en espacios físicos como en entornos digitales. Las niñas se encuentran en mayor riesgo, especialmente en momentos de crisis como conflictos armados, desastres y desigualdades estructurales.

La pandemia de COVID-19, el aumento de la pobreza, la discriminación y la falta de acceso a servicios básicos han creado un terreno fértil para incrementar las vulnerabilidades. Los efectos de estas violencias pueden durar toda la vida y equivaler, en muchos casos, a tortura o tratos inhumanos.
Datos que obligan a actuar
- 120 millones de mujeres menores de 20 años han sufrido violencia sexual no consentida.
- La prevalencia oscila entre 8% y 31% en niñas y entre 3% y 17% en niños.
- 1 de cada 4 niños menores de 5 años vive con una madre víctima de violencia de pareja.
- Adultos con 4 o más experiencias adversas en la infancia tienen 30 veces más probabilidades de intentar suicidarse.
- 1 de cada 20 hombres admite haber tenido conductas sexualizadas en línea hacia menores de 12 años.
Atención, sanación y resistencia
Los sistemas de salud, educación y protección infantil juegan un papel crucial. La respuesta empática y especializada puede significar la diferencia entre la recuperación y la revictimización. El estigma sigue siendo una barrera para que muchas víctimas denuncien o busquen apoyo.
Por ello, este día también llama a promover espacios seguros, garantizar justicia, impulsar la sanación, reconocer la dignidad de víctimas y supervivientes, y asegurar políticas públicas alineadas con estándares internacionales.
Un compromiso global: Agenda 2030 y responsabilidad compartida
Naciones Unidas convoca a gobiernos, organismos internacionales, academia, sociedad civil, sector privado y comunidades a fortalecer acciones para:
- Prevenir y eliminar el abuso sexual infantil en todos los entornos.
- Erradicar prácticas nocivas como el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina.
- Garantizar acceso a justicia y reparación.
- Combatir la estigmatización y promover la sanación.
- Reforzar la educación y la prevención con perspectiva de derechos.
La protección de la infancia es un deber ético y colectivo. Este 18 de noviembre, el mundo recuerda que la resistencia frente al abuso sexual infantil comienza con datos, políticas sólidas, empatía y acción conjunta.

