El homenaje forma parte de las acciones de reparación y no repetición tras la muerte de las hermanas en 2022.
En cumplimiento de la Recomendación 09/2024, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) y el Gobierno capitalino inauguraron el Memorial “Esme y Sofi”, un espacio de memoria y resistencia instalado en la lateral de Viaducto Río Piedad y Añil, en la Alcaldía Iztacalco, justo en el punto donde Esmeralda y Sofía perdieron la vida el 10 de noviembre de 2022 al caer en una coladera sin tapa.
La obra, rehabilitada por la Secretaría de Gestión Integral del Agua, busca dignificar el lugar de la tragedia y convertirlo en un recordatorio permanente del deber institucional de proteger la vida. Durante la ceremonia, la presidenta de la CDHCM, Dolores González Saravia, subrayó que recordar es un acto de justicia y una forma de resistencia frente al olvido.
“Nombrar a Esmeralda y Sofía permite florecer la verdad ante la impunidad. La memoria es un derecho, pero también una promesa: la de no repetir, no callar y seguir creyendo que la verdad siempre encuentra su camino”, afirmó.

González Saravia destacó que la dignidad de las víctimas convoca a la ciudad a transformar las estructuras que normalizan la negligencia y a construir espacios seguros para todas las personas. También reconoció el acompañamiento de diversas dependencias capitalinas en este proceso de reparación.
La señora Elvira Canchola, madre de las jóvenes, agradeció la instalación del memorial y recordó que la muerte de sus hijas —provocada por una coladera que llevaba meses sin tapa— generó cambios estructurales.
“Desde ese día, mis hijas comenzaron a salvar vidas. Las alcaldías empezaron a tapar coladeras, se modificaron protocolos y se creó una fábrica de accesorios. Todo por una negligencia que pudo evitarse”, expresó.
Durante el acto, familiares, vecinos y amigos colocaron flores, globos, veladoras y ofrendas que acompañaron la develación del memorial, ahora convertido en un espacio para la memoria pública y el reconocimiento del daño.

Tras la tragedia, la CDHCM emitió una serie de medidas para garantizar la reparación integral, la rehabilitación del espacio y la construcción de memoria para evitar la repetición de casos similares. La zona, que antes representaba un riesgo latente, fue completamente intervenida como parte de estas acciones.
La historia de Esme y Sofi, de 23 y 17 años respectivamente, continúa siendo un símbolo doloroso de cómo la omisión institucional puede costar vidas. Hoy, su memorial representa un acto de resistencia, dignidad y exigencia de justicia, no solo para su familia, sino para toda la ciudad.

