Apariencia física, tonalidad de piel y origen étnico siguen marcando el trato hacia clientes en espacios comerciales “de uso cotidiano”
El racismo no solo ocurre en redes sociales o instituciones: también se ejerce entre pasillos, anaqueles y probadores. El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Copred) informó que, en lo que va de 2025, ha recibido cerca de 10 denuncias formales por actos racistas ocurridos en tiendas departamentales de la capital.
Los casos registrados tienen un patrón común: personas seguidas por empleados de seguridad, vigiladas por “sospechosas” o revisadas tras pagar, solo por su tono de piel, tatuajes o identidad indígena.
“Se les sigue dentro de la tienda o se les revisa al salir. Es racismo basado en la apariencia”, señaló Geraldina González de la Vega, presidenta de Copred, durante la inauguración del 7º Encuentro de la Red Multidisciplinaria para la Investigación sobre la Discriminación.
Aunque el número de denuncias parece reducido, Copred advierte que el racismo es uno de los actos menos denunciados en la ciudad, ya sea por miedo, vergüenza o la creencia de que “no pasará nada”.
Racismo normalizado: del prejuicio al protocolo
Ante estos reportes, Copred ha iniciado mesas de trabajo con cadenas comerciales para capacitar al personal y frenar prácticas basadas en estigmas raciales.
“No se trata solo de insultos abiertos, sino de actitudes cotidianas que refuerzan la desigualdad”, afirmó González de la Vega.

Durante el encuentro, se inauguró una exposición fotográfica de Federico Gama, que muestra cómo la discriminación ligada al color de piel sigue siendo parte estructural de la vida urbana.
Un problema histórico que exige acción presente
El racismo en México —recordaron los especialistas durante el evento— no desapareció con las leyes igualitarias: se transformó en filtros sociales que deciden quién es “confiable”, quién es “cliente válido” y quién es tratado con sospecha.
Por ello, Copred llamó a denunciar cualquier acto de discriminación y recordó que los trámites pueden realizarse sin abogado, en línea o de manera presencial.

Resistencia cotidiana
Mientras el racismo sigue intentando esconderse en la “normalidad”, el organismo insiste: nombrarlo, denunciarlo y desmontarlo es parte de la resistencia social contra la desigualdad.
“Visibilizarlo es el primer paso. Lo que no se nombra, no se transforma”, concluyó González de la Vega.

